- Este, ¿te gusta?
- La fotografía sí.
- Puedo conseguirlo en un par de horas.
- Humm...¿y cuanto pides?
- Depende; ya sabes, depende el tiempo y para qué lo quieras.
- En cuestión de tiempo no quisiera preocuparme, me tomaré todo el que sea necesario.
- Bien, si el tiempo no es problema... dime ¿Qué uso le quieres dar?
- No sé bien...follarlo, morderlo...
- ¿Quieres hacerle daño?
- Humm...¿se puede?
- Amigo, me extraña que me lo preguntes. Aquí todo se puede. Eso sí, es otro precio...
- ¿De cuanto dinero hablamos?
- Me pagas un seguro, y cuando acabes con él revisamos al chico, calculo el tiempo que tendré que dejarlo en reposo para ponerlo otra vez en circulación, y te devuelvo la suma que sobre.
- Me parece bien, pero antes comprabaré que me lo entregas en buenas condiciones.
- Es justo. Y recuerda en mi casa todo lo que se te ocurra es posible. Estamos en la nueva Roma, estamos en la capital del Imperio.